jueves, 24 de febrero de 2011

Días nublados.

LA elección del día para fotografiar es algo que me cuesta mucho. No tengo conocimientos suficientes de meteorología como algunos fotógrafos (Javier Azurmendi es un ejemplo de ello, yo tendré que ponerme con ello) y el tiempo en el País Vasco puede ser tremendamente cambiante en pocas horas. Lo que cada vez tengo más claro es que los interiores agradecen un día nublado, especialmente cuando los accesos de luz natural ocupan grandes superficies. La imagen de abajo ilustra esto de forma clara.


Los días soleados, sin embargo, pueden ayudar a potenciar determinados aspectos de la arquitectura como estructuras repetitivas o celosías, pero complica la toma ya que se generan grandes contrastes y por ende, saturaciones en perfiles de ventanas o de puertas y vigas, si bien potencia colores y variaciones de luminosidad entre zonas, como muestra la imagen de abajo.



Ambas imágenes son ejemplos de proyectos distintos pero que tienen algo en común, grandes superficies acristaladas para inundar el espacio de luz natural, pero trabajadas en condiciones meteorológicas y de luz distintas y con resultados e intenciones distintas también.