miércoles, 2 de marzo de 2011

El valor documental.

Retomo esta fotografía de una entrada anterior del antiguo blog para remarcar una aspecto importante de la fotografía de arquitectura, el valor documental.
La imagen de abajo es irrepetible por la sencilla razón de que este edificio ha sido ya eclipsado por otro de mayor envergadura que tapa por completo su fachada principal. Evidentemente la imagen no tiene la estética más deseable ni la luz más apropiada pero como dije en su momento, no se pudo hacer otra cosa. Esta imagen se tomó pasadas las semanas desde que se inició el reportaje, esperando a que el nuevo edificio tuviese la cota necesaria para poder estar a la altura idónea y fotografiar frontalmente sin contrapicar. La parafernalia de la obra afea el conjunto y limita las posibilidades de ángulo de cámara. Pero esta imagen y todas las demás tienen un valor intrínseco más allá de si son adecuadas para publicar o no, y es su valor como documento gráfico de una realidad irrepetible o que lo será en el futuro. Toda imagen de arquitectura tiene este valor consigo, cualquier cambio que ocurra en un proyecto debido al paso del tiempo o al simple capricho de la propiedad, dará más y más valor si cabe a cada imagen que hayamos tomado nada más terminar el proyecto, por reflejar una realidad pasada y que precisará de ser revisada. No solo se debe fotografiar para publicar, también para documentar el trabajo, para dejar constancia y de algún modo ilustrar la historia de mañana.

Sede del Coro Easo en Donostia. ZMZ arquitectos.