martes, 1 de febrero de 2011

Arquitectura habitada

Con motivo de algunas intervenciones en el grupo de FOTOGRAFÍA DE ARQUITECTURA en LINKEDIN, me gustaría poder abrir una discusión en el buen sentido, sobre la aparición o no de personas en las fotografías de arquitectura, de si hay un criterio para ello y sobre la conveniencia de este recurso estético y técnico.
Para introducir el tema, lo primero que quisiera decir es que yo utilizo poco o nada la figura humana, quizás por desconocimiento o falta de capacidad como fotógrafo para apreciar el valor de la presencia de personas en la imagen arquitectónica, aunque más bien creo que hay otros factores propios y externos que son decisivos en este asunto. Como digo, en LINKEDIN, alguien con formación arquitectónica, sugirió que no comprendía la arquitectura sin la figura humana, basándose al fin y al cabo en algo que es obvio, y es que la arquitectura está hecha para las personas. Quizás resumo mucho su argumento pero creo que a grandes rasgos van por ahí los "tiros".
Mi único criterio que quizás sea excesivamente simplista sobre esto es que la aparición de personas en la imagen supone un elemento de distracción para el observador. Este argumento que como digo es muy reduccionista atiende exclusivamente a que la arquitectura es la protagonista.

Para contradecirme a mi mismo dejo esta imagen reciente en al que aparezco yo mismo como recurso con el fin de dar a entender que el mirador es accesible y utilizable, y que se ha hecho de forma intencionada por parte del arquitecto/a.





Al comienzo he dicho que la figura humana puede ser un recurso estético o técnico. Con este último calificativo me refería al uso que se hace de la figura humana como referencia espacial que permita saber con más precisión cuales son las dimensiones del espacio. Yo de esto sé algo ya que cuando fui ayudante de un fotógrafo de arquitectura, me utilizó en algunas ocasiones como "modelo". Su queja más habitual, la de este fotógrafo, era que mi estatura y corpulencia le trastocaban un poco la intención de la imagen, dicho de otra manera, que hubiese preferido a una persona de estatura y peso medios y no a mi, que soy algo más grande.

Para seguir contradiciéndome, cuelgo estas dos imágenes de un mismo reportaje en las que la figura humana se ha utilizado como recurso estético y explicativo. En la primera imagen la la persona no solo le da referencia al espacio si no que además alude a su uso. Es de justicia reconocer que el azar juega su papel en esto ya que en ninguna de las dos imágenes yo provoqué que esas personas estuviesen allí sino que me limité a aprovechar el momento, el recurso que las circunstancias me ofrecían.



En esta segunda imagen, casual también, las personas que en ella aparecen, le aportan más información a la imagen y se alude a algo importante en este proyecto arquitectónico que es la comunicación espacial y la apertura del frontón hacia la calle, haciéndolo más "público" si cabe y aludiendo al libre acceso a la instalación que cualquier transeúnte tiene ya que no hay control de acceso, el frontón es como una continuación cubierta de la plaza en la que se encuentra, plaza y frontón son "uno mismo" y distintos a al vez. Mientras el hombre de la izquierda pasea plácidamente leyendo el periódico en pleno verano (algo propio de una plaza), los niños al fondo a la derecha de la imagen juegan a pelota.
En otro momento quizás hubiese tomado la foto sin gente y me hubiese quedado tan tranquilo a sabiendas de que la imagen cuenta suficientemente la arquitectura, pero debo reconocer la aportación en estos casos de la figura humana y el enriquecimiento dialéctico que adquiere el reportaje. Ahora el peligro es extrapolar esto "que suena tan bien" a todas las imágenes por defecto, cayendo en el "no criterio".



Sinceramente no sé si he aportado algo, y la duda sobre si debe o no haber gente me perseguirá siempre.