miércoles, 4 de abril de 2012

Eustasio Villanueva. Fotógrafo de monumentos

Hace algún tiempo recuperé de la estantería un catálogo que me dio mi padre, de una exposición celebrada en 2001 en el Museo de San Isidro de Madrid, sobre la obra de Eustasio Villanueva, un fotógrafo burgalés nacido en 1875. Es, quizás, el pionero o uno de los pioneros, de la fotografía de monumentos y arquitectura en España, y su trabajo merece la atención de aquellos que nos dedicamos a este oficio, o que por lo menos lo intentamos.

En ocasiones miramos fuera de nuestras fronteras para encontrar autores y referencias de valor en el arte, la ingeniería u otras disciplinas, pero en este caso da cierto gusto poder hablar de alguien que, en un pequeño pueblo de la España profunda, inició una actividad realmente novedosa.

Ahora que está tan de moda la inclusión de la figura humana en la fotografía de arquitectura, cabe destacar que Eustasio Villanueva ya lo hacía en aquel entonces, fotografiando monumentos, edificios y espacios públicos, con referencia a las gentes del lugar, creando un genero a mitad de camino entre el fotoperiodismo y la fotografía de arquitectura. También es destacable su trabajo de fotografía estereoscópica.

Como último apunte quisiera referirme a algo que ya he comentado en otras ocasiones; el valor documental de la fotografía de arquitectura, más allá de cualquier otra característica o atributo. Algunas de las imágenes que Eustasio Villanueva realizó de la Catedral de Burgos, han servido para la restauración de este monumento, lo cual, creo, refuerza este aspecto y otorga a la fotografía de arquitectura, cierta eternidad. En contrapunto a esto, la moda o la modulación de la estética como elementos innovadores, tienen, en mi opinión, un recorrido corto, ya que no añaden valor a lo fotografiado. A modo de símil, la fotografía argéntica en color fue en su momento toda una novedad y un avance, pero sus pigmentos van deteriorándose con el tiempo, y con ellos, el motivo por el cual había tenido lugar el "hecho fotográfico". Esto no sucede con la fotografía argéntica en blanco y negro, que pese al paso del tiempo y a las variaciones en la tonalidad de la emulsión, mantiene la imagen y el detalle. La conclusión que me planteo, equivocándome o no, es que la estética, en la fotografía de arquitectura, tiende a ser efímera, el contenido no.