miércoles, 29 de mayo de 2013

Trabajo, fotografía y dignidad.

Pedir cobrar por el trabajo realizado parece una obviedad, pero en ocasiones es casi una cuestión de dignidad. Algunos compañeros de profesión y yo mismo, nos hemos visto alguna vez en la situación de que nuestro trabajo se valore a coste "cero", es decir, que debamos aceptar "nada" a cambio de horas de trabajo, esfuerzo e inversión. Esto es más frecuente de lo que parece, y la pregunta es ¿si alguien cree que un fotógrafo puede vivir del aire, que sus facturas se pagan por milagro divino, o si los hijos de los susodichos crecen sin comer?. Pues esto que describo con cierta ironía es lo que se deduce a la luz del trato que en ocasiones recibimos los fotógrafos. Nadie cuestiona pagar cuando entra en una tienda a adquirir el producto que sea, sin embargo con la fotografía parece que quién ejerce esta profesión no necesite dinero para vivir o que eso de la fotografía no sea una profesión seria que requiera de un esfuerzo continuado como cualquier otra, o que sea un capricho que haya quienes pretendamos vivir de esto ofreciendo un producto de calidad y elaborado con profesionalidad.
La vida laboral de los fotógrafos esta llena de peticiones de cesión de imágenes, de compensaciones del tipo "ponemos tu nombre y te hacemos publicidad" entre otras argucias para no pagar.

Trabajo = dinero.  Derechos intelectuales = dinero. No hay otra forma de trabajar.