miércoles, 5 de noviembre de 2014

Óptica descentrable y no descentrable.

Hace unos días comenté que en el reportaje que tengo entre manos ahora, Enertic, había realizado alguna toma con óptica descentrable. Este comentario por sí solo no aporta nada más allá de sugerir algo obvio en fotografía de arquitectura, el uso de óptica descentrable. El matiz está en que yo no suelo utilizar reste tipo de ópticas, salvo en situaciones puntuales. Retomando esta cuestión técnica, quisiera ilustrar con dos imágenes, las diferencias de trabajar con óptica descentrable y sin ella. Esta es una cuestión que se tratará en el TALLER DE FOTOGRAFÍA DE ARQUITECTURA de Torrelavega, y al cual ya podéis preinscribiros sin compromiso, enviado un correo a fotografo@jorgeallende.com

La comparativa se ha hecho con un objetivo 28 mm descentrable (el desplazamiento de la óptica ha sido "potente", casi máximo), y con un 17 mm no descentrable en posición contrapicada, como se ve en esta primera imagen. El contrapicado de la cámara ha sido el necesario para poder abarcar la altura del edificio, corregir perspectivas en Photoshop, redimensionar la imagen para obtener unas proporciones realistas y coherentes, y teniendo en cuenta no dejar fuera de la imagen resultante  ninguna zona o elemento del proyecto.

Imagen previa 17 mm contrapicado.


Una vez corregidas las perspectivas de la toma hecha con el 17 mm y redimensionada según un método propio muy sencillo basado en la relación de aspecto del archivo RAW, podemos comparar.






¿Qué diferencias podemos encontrar entre estas dos imágenes aparentemente tan similares?.

Estas diferencias se basan en las características propias de cada óptica, y en cómo se han usado. Si bien el 28 mm descentrado casi al máximo, potencia mucho las fugas en las esquinas (marcada en rojo), en la imagen tomada con el 17 mm vemos que la fuga se contiene mejor. Esto es debido a que los encuadres en el momento de la toma son completamente distintos. El encuadre es el "kit de la cuestión" a la hora de trabajar sin óptica descentrable, y el encuadre vendrá determinado por la distancia focal de nuestra óptica. Resumiendo, habrá que ver si la distancia focal de nuestra óptica nos permite encuadrar, y si es así, habrá que hacer un ejercicio de imaginación en el momento de la toma, intuyendo cómo nos quedará la imagen al corregir perspectivas, teniendo siempre en cuenta qué elementos debemos incluir y cuáles pueden ser prescindibles.

Comparando las dos fotos resultantes, podríamos decir que un 17 mm contrapicado equivaldría a un 28 mm descentrado en lo que a ángulo de visión se refiere, al menos en el eje en el que hemos realizado la corrección de perspectivas, eje horizontal. (En el eje vertical apreciamos como el 17 mm tiene un mayor ángulo de visión que el 28 mm, se aprecia más carretera).
Evidentemente hay otras diferencias como son la aberraciones geométricas (28 mm de barril y el 17 mm de mostacho), así como las aberraciones cromáticas.
MI conclusión final es que el trabajo con óptica no descentrable puede ser "equivalente" al trabajo con óptica descentrable, siempre con matices y prudencia. Ambas formas de trabajo tienes su pros y sus contras. De todo esto hablaremos en el taller.

Un saludo.

Jorge Allende
www.jorgeallende.com