lunes, 3 de noviembre de 2014

Seguimos con Enertic.

Una de las cosas que me siguen llamando la atención del País Vasco, pese al paso del tiempo, es esa línea tan difusa entre naturaleza y actividad humana. Para mi gusto, esta simbiosis alcanza su esplendor en las áreas industriales. En una región tan montañosa, no queda más remedio que "incrustar" en el entorno todas las infraestructuras necesarias para que la actividad industrial se desarrolle. Este reportaje de Enertic no es el primero en el que me encuentro con esta situación tan estética y contradictoria, en la que, naturaleza, sector primario e industria, conviven cada uno a su ritmo, casi como si "el otro" no existiese. En apenas unas decenas de metros no encontramos una fábrica rodeada de ovejas del algún caserío cercano, y un poco más allá, un bosque casi impenetrable.