domingo, 19 de julio de 2015

El interior de Orona Ideo.

Este viernes pasado continué con el reportaje de la sede de Orona, fotografiando los interiores. El trabajo no está terminado ya que el complejo comprende cuatro edificios. Estuve en el principal y la verdad es que, pese a la falta de ideas de los primeros momentos, poco a poco el espacio y la luz cambiante me fueron aportando las ideas que necesitaba para encontrar mi camino, hasta llegar a disfrutar mucho con cada encuadre.
Como se ve en la imagen, el proyecto pide constantemente trabajar la imagen de interior con referencias al exterior, ubicando mejor al espectador que pueda ver antes las imágenes exteriores. Este trabajo de abarcar interiores y exteriores platea varios problemas. El primero es el contraste de luz entre el exterior y el interior. Cuando llegué al edificio a eso de las 14h, la luz era muy dura, el cielo estaba despejado y el rango de luz que había que fotografiar era demasiado amplio, incluso para un HDR. De esta situación lumínica nacían mis dudas sobre si seguir o espera a otro día, pero la predicción del tiempo decía que tenía que haber nubes y que por algún lado llegarían, como así fue. Pasado un rato el cielo se nubló, la diferencia entre la luz del interior y el exterior se redujo algo, y pude trabajar como lo  había planeado. Aún así, la imagen de abajo se procesó con un HDR, no tanto para conseguir detalle en el interior, que ya lo había con un único disparo, sino para reducir el ruido de esa zona y pode levantarla sutilmente sin tener problemas. 
Como en alguna ocasión he contado, y como ya saben los asistentes a alguno de los talleres que hemos hecho (un saludo a todos y en especial para Pedro Golvano que ha venido a dos), el mejor HDR para mí es el que no se nota y el que mantiene transiciones de luminosidad naturales y realistas, que no "choquen" al espectador por artificiales o forzadas.