viernes, 11 de septiembre de 2015

Schommer.

Ayer murió uno de los fotógrafos fundamentales de la historia de la fotografía española, Alberto Schommer. No tuve la oportunidad de conocerle en persona aunque sí de hablar con él por teléfono en una ocasión. Cuando me adentraba en este mundo de la fotografía y andaba perdido sin saber muy bien qué rumbo seguir, mandé cartas a varios fotógrafos, entre ellos a Schommer. Semanas después de mi misiva, recibí una llamada inesperada......"sí, dígame"...."hola Jorge, soy Alberto Schommer". Algo así fue el comienzo de aquella conversación. Recuerdo que me llamó al móvil y que yo estaba en la calle, cerca del Templo de Debod en Madrid, allá por el año 2000. En aquella conversación me agradeció la carta en la que yo le pedía la posibilidad de ser ayudante suyo, me dijo que si se daba la ocasión lo tendría en cuenta. Recuerdo su amabilidad, y al teléfono parecía un hombre humilde y tranquilo, poco dado a los halagos. Pasó el tiempo y nunca más tuve noticias de él, por lo que imagino que no se dieron las circunstancias. Es curioso como el principal recuerdo que tengo de un fotógrafo de su talla, no es una foto suya, sino una llamada telefónica, una voz.
Lo bueno de los fotógrafos es que cuando se van nos dejan gran parte de su memoria, de su pensamiento y de su psicología en forma de imagen fotográfica, por ello no se van nunca del todo.
Curiosamente Schommer ha muerto en San Sebastián, ciudad en la que vivo desde 2010, en donde han nacido mis hijos y en donde me espera un futuro con un ojo mirando a Madrid y el otro al mar.
Si alguien en algún momento me pregunta por "lo mejor" de Alberto Schommer, le diré que su voz.